Sobre mi:

Nació en Montevideo el 8 de octubre de 1953 y creció en Villa Biarritz en una típica familia de clase media, con sus padres, su hermana mayor y su hermano menor. Hijo de padre industrial y madre de fuerte educación alemana, recibió desde pequeño el impulso y la disciplina necesaria para hacer que las cosas ocurrieran.

Tuneu comenzó sus estudios en Los Maristas, en la calle 21 de Setiembre, y los terminó en un internado del colegio Sagrada Familia en San José, donde cursó sus años de secundaria. En la Universidad de la República estudió la carrera de contador en la Facultad de Ciencias Económicas, y allí tuvo la suerte de conocer a amigos muy queridos, dos de los cuales son sus actuales socios en Baker Tilly. Estos compañeros de ruta son el contador Daniel Martino y el contador Gonzalo Hordeñana actual Managing Partner para AMERICA Latina de Baker Tilly .

Se desarrolló profesionalmente, afianzándose en poco tiempo en su área. Casi como un hobby, en 1974 comenzó con sus amigos un estudio contable de tres miembros, al que luego se incorporó un cuarto compañero, y juntos se dedicaron a llevar contabilidades y calcular impuestos. Pero con ganas de más, y dado que el negocio era muy pequeño para sostener las necesidades de todos los integrantes, Emilio Tuneu se lanzó a buscar nuevos desafíos.

Ese año, 1975, aplicó para un trabajo en una compañía multinacional y tuvo la suerte de ingresar allí como contador. Durante seis meses trabajó en ese puesto, período tras el cual su superior directo fue despedido por razones laborales ajenas a él, dejando a un jovencísimo Tuneu de solo veintitrés años a cargo de una explotación agrícola ganadera, de una explotación forestal y de otros negocios que la empresa tenía en Uruguay.

Era ahora el gerente de Adela Investment Company, era el hombre de confianza de una empresa muy importante en América Latina, lo que no solo le brindó experiencia, sino que lo formó profesionalmente y le dio estructura, orden y método. En Adela trabajó durante diecisiete años. Pero la vida le tenía reservado un nuevo desafío. Un contador amigo que Tuneu tenía en Argentina lo invitó a participar de un proyecto para formar una cadena de profesionales en Latinoamérica.

Hace hoy treinta y dos años, se realizaba la primera reunión formal de Baker Tilly en Buenos Aires, con sus tres miembros fundadores: el uruguayo Emilio Tuneu, el brasileño Osvaldo Nieto, y el argentino Adolfo Peñalba. La reunión duró una hora. No sabían cómo lo lograrían, pero sí sabían a dónde iban. A pesar de que tenían en mente la imagen de las grandes empresas del momento, era un proyecto muy ambicioso y constituía un gran desafío.

Contaban con la suerte de que tanto Nieto como Peñalba habían trabajado en Price Waterhouse, y a su vez Peñalba también había cumplido funciones en Adela, así que los tres tenían puntos en común para crear las bases que harían posible llevar adelante una empresa multinacional.

Su proyecto fue creciendo, primero, intentando traer clientes regionales poco a poco. En viajes costeados por ellos tres, fueron a buscar un socio a Colombia y también hicieron esfuerzos para crear contactos en Chile. En un año recorrieron mucho camino.

Pasaron de ser tres a ser siete socios, y cada uno fue incorporando sus propios estudios contables. Para el segundo año, sumando al personal de los siete países involucrados, el equipo era de cerca de 100 personas. Como empresa, Baker Tilly avanzó rápidamente en el ranking de posiciones de industrias globales. Partiendo del puesto número 25, cada año está más cerca de las Big Four.

Tras un trabajo descomunal y de mucho esfuerzo en equipo, hoy en día Baker Tilly tiene en América Latina más de 2.000 profesionales empleados y marca una fuerte presencia en más de 15 países del continente. Cada reunión regional tiene una participación de 300 miembros. A nivel mundial son cerca de 20 mil personas trabajando en Baker Tilly, en 141 países, habiendo alcanzado el octavo lugar en el ranking mundial.

Actualmente tienen también una participación en una empresa de Miami, y el plan es hacer trabajos y servicios con otros socios en Estados Unidos, país con gran proyección para convertirse en líder en esta área debido a sus medidas tributarias. Por otra parte, junto Mike Valdes y otros especialistas fiscales de AMERICA Latina funda Lataxnet en el año , hoy una red regional líder en consultoría de impuestos.

A pesar de tan contundente prueba del éxito, Emilio Tuneu no acepta llevarse el mérito de tal emprendimiento y cree que su mayor talento es su visión de a dónde ir y cómo llegar, lo cual sí considera que aportó al proyecto, y sin duda rindió frutos.

En el año 1985 su padre diseña el Tapón Sintético para vinos SINTECOR y Emilio Gaston co dirige la empresa en Mendoza y Uruguay , hoy es la Empresa LÍDER en AMERICA Latina de fabricación de este tipo de tapones.
Además, a finales de la década de 1990, Tuneu en línea con su espíritu emprendedor se transforma en promotor y socio fundador del barrio privado Carmel, un proyecto que significó una verdadera innovación en el sector de real state en Uruguay.

Entre sus hobbies Emilio Tuneu cuenta el deporte, salir a andar en bicicleta a diario, jugar los sábados de mañana al fútbol y disfrutar el vivir junto al mar, lo que le brinda mayores oportunidades de realizar actividades al aire libre. Curiosamente, tiene, además, una colección muy grande de destapadores de botellas de vino, en recuerdo de su familia, que producía corcho y fabricaba tapones de ese material.

Actualmente está leyendo la biografía Fútbol total: mi vida contada a Guido Conti, acerca del entrenador italiano Arrigo Sacchi, libro que recibió como regalo de su amigo Julio Rivas, con quien se conoce desde su juventud, ya que compartieron equipo en Nacional Universitario.

Está trabajando en su casa de verano en La Barra, remodelándola, como forma de desconectarse. Pero también piensa en dedicar más tiempo a ayudar de forma más intensiva en la fundación que creó hace quince años con sus amigos, Educar Para Crecer, a través de la cual destinan parte de lo que ganan anualmente para sacar chicos de la calle, estudiantes de entre doce y dieciséis años que necesiten apoyo de cualquier tipo: psicológico, de materiales, vivienda o ropa, para terminar sus estudios y continuar formándose, y está muy orgulloso de que uno de esos jóvenes hoy estudia abogacía y se ha integrado a trabajar a la familia de Baker Tilly.